Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas
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España solo tiene un 10,6% de alumnado de alto rendimiento, tres puntos menos que la OCDE, pero cinco comunidades logran superar el promedio internacional

La Fundación Ramón Areces y el Ivie publican el estudio La calidad educativa en España y sus comunidades autónomas: el fenómeno del alto rendimiento

El capital humano es el principal factor de crecimiento económico de un país y la formación es el mecanismo básico para acumular ese capital. Sin embargo, España no obtiene los resultados deseados en generación de talento, ya que el porcentaje de alumnado de 15 años con un alto nivel de competencias en al menos una de las tres evaluadas en PISA (matemáticas, lectura y ciencias) es solo del 10,6%, tres puntos por debajo de la media de la OCDE y muy lejos de potencias educativas como Corea del Sur (29,7%), Japón (28,7%) o Canadá (22,7%).

La mitad de la brecha entre España y la OCDE se explica por los discretos resultados relativos del 25% de los estudiantes que tienen las mejores condiciones socioeconómicas (cuartil 4). Mientras que en España el porcentaje de alumnado de alto rendimiento en matemáticas dentro de ese grupo más favorecido es del 12,9%, en la media de la OCDE se eleva al 19,1%. Por el contrario, en el caso de los estudiantes del cuartil más desfavorecido (cuartil 1), el porcentaje medio de alumnos aventajados en España es más similar a la media internacional (2,1% vs 2,6%). Lo mismo ocurre en las otras dos competencias, con un diferencial de 6,1 puntos porcentuales en ciencias (similar en matemáticas) y algo menor (4,4 puntos) en lectura en el grupo más favorecido.

La Fundación Ramón Areces y el Ivie acaban de publicar la monografía La calidad educativa en España y sus comunidades autónomas: el fenómeno del alto rendimiento en la que se analizan los factores que inciden en el bajo porcentaje de alumnado con altos niveles de competencias en España y se ofrecen posibles vías de mejora. Para ello, tiene en cuenta las características del centro educativo, del estudiante y su familia, así como los condicionantes derivados del entorno regional y del efecto de las políticas públicas.

El estudio, dirigido por el investigador del Ivie Lorenzo Serrano, en colaboración con el equipo del Instituto y de la Universitat de València que integran José Manuel Pastor, Ángel Soler, Iván Vicente y Fernando Pascual, constata la tendencia general al retroceso en el porcentaje de alumnado de alto rendimiento, entendido como aquel que obtiene la máxima puntuación (5 o 6) en las pruebas PISA de matemáticas, ciencias o lectura. En este proceso, España se mantiene de manera persistente por debajo de la media de la OCDE con una caída en el porcentaje de estudiantes aventajados a nivel global (en al menos una de las tres competencias) de 1,3 puntos entre las pruebas de 2015 y las de 2022.

Sin embargo, los resultados promedio en España ocultan diferencias regionales, ya que existen cinco comunidades autónomas que consiguen situarse por encima de la media de los países desarrollados en el peso de su alumnado de alto rendimiento. Se trata de Castilla y León, La Rioja, Asturias, Madrid y Cantabria que superan el 13,7% de la OCDE. Le siguen Aragón, Navarra y Galicia que logran porcentajes por encima de la media de España. En el lado contrario, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto con Canarias y Castilla-La Mancha, tienen menos de un 7% de estudiantes con resultados destacados.

La Fundación Ramón Areces y el Ivie acaban de publicar la monografía La calidad educativa en España y sus comunidades autónomas: el fenómeno del alto rendimiento en la que se analizan los factores que inciden en el bajo porcentaje de alumnado con altos niveles de competencias en España y se ofrecen posibles vías de mejora. Para ello, tiene en cuenta las características del centro educativo, del estudiante y su familia, así como los condicionantes derivados del entorno regional y del efecto de las políticas públicas.

El estudio, dirigido por el investigador del Ivie Lorenzo Serrano, en colaboración con el equipo del Instituto y de la Universitat de València que integran José Manuel Pastor, Ángel Soler, Iván Vicente y Fernando Pascual, constata la tendencia general al retroceso en el porcentaje de alumnado de alto rendimiento, entendido como aquel que obtiene la máxima puntuación (5 o 6) en las pruebas PISA de matemáticas, ciencias o lectura. En este proceso, España se mantiene de manera persistente por debajo de la media de la OCDE con una caída en el porcentaje de estudiantes aventajados a nivel global (en al menos una de las tres competencias) de 1,3 puntos entre las pruebas de 2015 y las de 2022.

Sin embargo, los resultados promedio en España ocultan diferencias regionales, ya que existen cinco comunidades autónomas que consiguen situarse por encima de la media de los países desarrollados en el peso de su alumnado de alto rendimiento. Se trata de Castilla y León, La Rioja, Asturias, Madrid y Cantabria que superan el 13,7% de la OCDE. Le siguen Aragón, Navarra y Galicia que logran porcentajes por encima de la media de España. En el lado contrario, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto con Canarias y Castilla-La Mancha, tienen menos de un 7% de estudiantes con resultados destacados.

Las diferencias de resultados también se observan en función del sexo del alumnado. Mientras que las mujeres obtienen mejores resultados en comprensión lectora, con una brecha de 2,2 puntos a su favor frente a los hombres, el porcentaje de alumnos de alto rendimiento es del 7,4% en matemáticas y del 5,9% en ciencias, frente al 4,4% y 3,9%, respectivamente, de alumnas. Según los autores, esta desigualdad, aunque moderada, “muestra la persistencia de ciertos sesgos y barreras culturales que pueden condicionar el acceso a la excelencia en determinadas áreas de conocimiento”. 

Otro de los aspectos que distingue el análisis es el escaso porcentaje de alumnado que muestra alto rendimiento simultáneamente en las tres competencias. En España predomina un modelo especializado en el que el 61,3% de los estudiantes aventajados (5 o 6 de calificación en PISA) destaca únicamente en una competencia, mientras que solo un 12,8% obtiene los mejores resultados en las tres, frente a la media OCDE que alcanza el 21%.  

Además, en España solo un 1,6% del total de estudiantes se considera excelente, es decir, logra alcanzar el nivel máximo (nivel 6) en alguna de las tres competencias frente al 3,1% de la OCDE, el 10,25% de Corea, el 8,2% de Japón, el 6,6% de Canadá o el 5,1% de Suiza, lo que evidencia la dificultad del sistema educativo español para llevar a los estudiantes hasta la cúspide del rendimiento educativo.  

Determinantes del alto rendimiento educativo 

El estudio analiza distintos factores que pueden influir en los niveles de excelencia educativa alcanzados, desde las propias características del alumno y sus familias, hasta las condiciones del centro educativo y las políticas públicas desarrolladas en educación. Aunque, de media, los centros privados tienen un mayor porcentaje de alumnado aventajado que los públicos (14,8% vs 8,7%), el análisis multivariante revela que, a igualdad del resto de factores, las características del centro educativo no son determinantes, excepto en lo referente al acoso escolar, que supone un obstáculo para el logro de altos niveles de rendimiento educativo.  

Por el contrario, sí que resultan decisivos los factores relacionados con el estatus socioeconómico familiar, especialmente, el tipo de ocupación de los progenitores, su formación y el nivel de renta de los hogares. Mientras que el 21,2% de los estudiantes que viven en los hogares del cuartil con mayores niveles de renta consigue alto rendimiento educativo, el porcentaje se reduce a menos del 5% entre el alumnado con menores recursos. 

Como se ha comentado antes, aun así, el porcentaje de estudiantes aventajados es más bajo en España que en la OCDE en todos los cuartiles, pero de modo mucho más intenso conforme las condiciones socioeconómicas resultan más favorables.  

En cuanto a la incidencia de las políticas públicas educativas en el peso del alumnado de alto rendimiento, el estudio afirma que, en los niveles medios de gasto educativo alcanzados en España, similares al patrón internacional, las diferencias en el volumen de recursos autonómicos y en el gasto educativo público regional por alumno no son determinantes de los resultados de alto rendimiento. “El presupuesto educativo sigue siendo importante y contar con suficientes recursos continúa siendo necesario, pero cómo se utilicen esos recursos es cada vez más importante”, destacan los autores. Es decir, las políticas educativas regionales cobran mayor importancia en aspectos más cualitativos como la organización del proceso educativo, la selección de los docentes, los mecanismos de formación y motivación del profesorado, el clima escolar o la innovación educativa.

En este sentido, el estudio incide en la necesidad de mejorar la detección del alumnado con altas capacidades, así como su atención posterior. El número de estudiantes identificados como alumnos de altas capacidades en primaria y ESO se ha multiplicado por 3,3 desde los 14.422 del curso 2013-2014, hasta los 47.745 del curso 2023-2024. Sin embargo, este alumnado representa solo el 0,98% del total, con grandes diferencias regionales. Por ejemplo, en enseñanza secundaria obligatoria (ESO), mientras en Baleares se identifica un 2,5% de alumnado con altas capacidades, en Aragón y Castilla-La Mancha solo se detecta al 0,2%, frente a la media de España del 1,2%. Para los autores, la detección de este alumnado es todavía muy baja, aunque creciente. Además, en las regiones en las que hay más estudiantes detectados no se observan mejores resultados en rendimiento en PISA, lo que apunta a una reducida eficacia de las medidas aplicadas para atender a este colectivo.

Por último, el estudio analiza ampliamente resultados del alto rendimiento académico que tienen que ver con las características del estudiante. El documento esboza el perfil tipo del alumnado de alto rendimiento educativo en España: un estudiante nativo, con educación infantil, que nunca ha repetido un curso, con altas expectativas de realizar estudios universitarios, buena salud, de familia con un alto estatus socioeconómico, que recibe un nivel medio de apoyo familiar (muy alto tampoco es positivo), chico, en matemáticas y ciencias, y chica, en comprensión lectora. Además, estudiaría en un centro privado, con bastante autonomía, con un tamaño de clase medio y sin acoso escolar y sin problemas de escasez de material o infraestructuras, entre otros factores.

Sin embargo, estos resultados son parciales, ya que no tienen en cuenta en cada caso lo que ocurre con el resto de las variables. Cuando se realiza el análisis econométrico multivariante, se observa que, a igualdad en el resto de factores, las variables más significativas para el alto rendimiento son la educación temprana, las expectativas educativas futuras, la ausencia de acoso escolar, el estatus socioeconómico familiar y las características psicológicas. Es decir, los resultados del análisis muestran que valores individuales como la motivación, la asertividad, la resistencia al estrés, la perseverancia, el control emocional y, especialmente, la curiosidad del estudiante están significativamente asociados a la probabilidad de un alto rendimiento. Eso no significa que las condiciones socioeconómicas, del centro educativo o de las políticas públicas desarrolladas no sean necesarias para facilitar el entorno idóneo para lograr esa predisposición al estudio.

Recomendaciones para impulsar el alto rendimiento educativo 

El estudio publicado hoy reconoce que las políticas para impulsar el alto rendimiento educativo requieren de un esfuerzo colectivo, en el que el papel del propio estudiante es fundamental. El comportamiento psicosocial del alumno depende mucho de la personalidad del individuo y de su entorno familiar, pero hay margen de actuación para el centro escolar y la política educativa. Algunas recomendaciones que se detallan en el estudio son: 

  • Incorporar en los sistemas de evaluación educativa indicadores y objetivos respecto al alumnado de alto rendimiento. 
  • Generalizar programas de educación temprana y preescolar accesibles para todos, como base sólida para el aprendizaje futuro. 
  • Estimular las aspiraciones educativas de los estudiantes para aumentar la motivación y favorecer el alto rendimiento. Para ello, es necesario contar con becas adecuadas para los estudiantes socioeconómicamente menos favorecidos. 
  • Mayor rigor y efectividad en la lucha contra el acoso escolar. 
  • Reforzar los mecanismos de identificación temprana de los estudiantes con altas capacidades, así como evaluar los programas existentes orientados a este alumnado. 
  • Impulsar medidas para afrontar dificultades en casos específicos, como las chicas, en matemáticas, o los chicos, en comprensión lectora. 
  • Incidir en las causas de los discretos resultados en España respecto a la media de la OCDE de los estudiantes de las familias con mejores condiciones socioeconómicas. 

En este sentido, es importante señalar que los datos muestran que no parece haber conflicto alguno entre aspirar a potenciar el alto rendimiento y otros objetivos igualmente deseables de la educación, como un mejor desempeño promedio, la equidad y la igualdad de oportunidades o la erradicación de los niveles más bajos de competencias. Por el contrario, las comunidades con mayores porcentajes de estudiantes aventajados obtienen, asimismo, mejores resultados en todos esos aspectos. 

En conjunto, el análisis del alto rendimiento en España revela que este depende de la combinación de talento individual, esfuerzo sostenido y entornos educativos y familiares favorables. Por ello, es necesario impulsar políticas que refuercen las competencias del alumnado, mejoren los entornos educativos y reduzcan las desigualdades, para que el peso de la excelencia educativa en España deje de ser minoritario y se convierta en mucho más habitual. Este objetivo no es menor, ya que la monografía también demuestra que contar con los niveles más elevados de competencias en la etapa adulta está relacionado, a nivel personal, con empleos de más calidad y mejor remunerados. Y esto trasciende al conjunto de la sociedad, ya que los países con mayor porcentaje de adultos con niveles altos de competencias tienen un desempeño económico superior, mayor renta per cápita, una productividad más elevada y menos desigualdad. 

30 junio 2026